No me cabe la menor duda de lo que emprender significa; muchos, de hecho, optan por iniciar un emprendimiento sin la más mínima idea de que las emociones serán, por lo menos, el 80% las responsables del índice de rentabilidad y productividad que anhelas. No sólo es necesario conocer la materia del producto o servicio que piensas ofrecer, sino tu personalidad y la capacidad que tienes para manejar resultados que no son positivos o, por el contrario, resultados que son de mayor impacto que los esperados. Saber controlar la frustración y la satisfacción frente a los resultados es increíblemente necesario, pues te encuentras en dos polos opuestos de lo que esperabas de tu emprendimiento en etapa temprana y estos polos predisponen diferentes sentimientos. En el primer caso de frustración aparecerá la tendencia a abandonar el trabajo, a caer en pensamientos negativos y a caer en la desesperación de volver a establecer las reglas del juego con las que iniciaste como por ejemplo: dar ...
Emociones y emprendimiento; la relación directa