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Frustración o Alegría

No me cabe la menor duda de lo que emprender significa; muchos, de hecho, optan por iniciar un emprendimiento sin la más mínima idea de que las emociones serán, por lo menos, el 80% las responsables del índice de rentabilidad y productividad que anhelas.

No sólo es necesario conocer la materia del producto o servicio que piensas ofrecer, sino tu personalidad y la capacidad que tienes para manejar resultados que no son positivos o, por el contrario, resultados que son de mayor impacto que los esperados. Saber controlar la frustración y la satisfacción frente a los resultados es increíblemente necesario, pues te encuentras en dos polos opuestos de lo que esperabas de tu emprendimiento en etapa temprana y estos polos predisponen diferentes sentimientos.

En el primer caso de frustración aparecerá la tendencia a abandonar el trabajo, a caer en pensamientos negativos y a caer en la desesperación de volver a establecer las reglas del juego con las que iniciaste como por ejemplo: dar más facilidades de pago, bajar los precios (sin bajar tus costos), piensas en que talvez será mejor hacer volumen con tus productos y te olvidas de repente de a dónde quieres llevar a tu marca o nombre personal es decir, querrás dar rebajas sin ni siquiera nadie que te las haya pedido, deprecias el status de tu marca y lo posicionarás en un nivel más bajo del esperado, pero con la misma calidad, diseño, inversión, mano de obra y los costos (nadie se salva de ellos). Entonces, te detienes horas y días con esta sensación de que las cosas no salen bien, te preguntas lo que estás haciendo mal una y mil veces, pero no te pones a pensar en cómo evitarlo. Y es que sí, todo es cuestión de "cómo evitarlo" y literalmente ponerte a trabajar por enmendar errores o simplemente en tener la verdadera credibilidad en ti, en nadie más, sólo en ti. Nadie más creerá en ti ni en tu producto si tu no eres el primero que cree en tu propio potencial; pues si ya te adentraste en el mundo del emprendimiento y ya has invertido tiempo, esfuerzo, dinero y emociones negativas que te carcomen, estás dispuesto a perder todo? estás dispuesto a regalar toda la imaginación y conocimientos que te han llevado a dar el paso de emprender y cumplir todos los aspectos legales y corporativos para iniciar? no lo creo. Sí, no creo que estés dispuesto a cerrar los ojos y dejar todo atrás. Eso es fácil, eso es cómodo, eso es rendirse y la clave de un emprendedor es JAMAS rendirse. Si lo haces, jamás fuiste un emprendedor. Entonces, qué se sugiere? conectarte con tus emociones porque la única manera de deshacerte con las trabas en tu cabeza es generar acción, ponerte a trabajar y analizar cada una de las situaciones que consideras erróneas, o simplemente creer en que estás haciendo las cosas bien, pero ser consciente de que emprender no da frutos de la noche a la mañana, se requieren años de trabajo, de dedicarte los 365 días del año a poner un grano de esfuerzo en tu sueño y de saber tener la blanza entre ser un ser humano y ser un emprendedor.

Cuando me refiero a trabajar, no me refiero a prepararte para ir a tu trabajo y divagar sobre lo que "sería si..." sino, en tener la autodisciplina de generar acciones y esperar resultados día tras día. Creo que vale la pena hacer una comparación entre ser autodidacta (estudiantes a distancia) y la disciplina en el emprendimiento, sólo los que realmente tienen plena consciencia de no tener un jefe o un profesor presencial no quiere decir que las cosas son fáciles, todo lo contrario, son más difíciles porque se requiere de un esfuerzo extra pues, no habrá quién haga las cosas por ti o quién te guíe de la mano. Estás tu y tu cabeza y entender lo que la una requiere de la otra es un requerimiento indispensable.

Ahora, qué sucede cuando el sentimiento no es de frustración y sí de algarabía y alegría total porque las ventas han sobrepasado las proyecciones del primer trimestre? o qué sucede cuando un distribuidor decide comprar tus productos? comienzas, automáticamente, a soñar despierto y esa emoción positiva también te llevará a la acción, pero esta vez vamos al otro lado de la moneda con una acción desmedida, desenfrenada y fuera de todo análisis financiero y operacional con el que iniciaste. Creerás tener un dominio ambiental que, hasta cierto punto es muy bueno, pero la realidad es que no podemos controlar el entorno, no podemos hacer proyecciones con tan poco tiempo de estar en el mercado por la variación de tendencias en el mercado y en muchas ocasiones por la irregularidad o falta de profesionalismo de quienes nos rodean (sean clientes, proveedores o empleados) y porque las falsas expectativas de un pequeño golpe de suerte en ventas no pueden guiar nuestros siguientes pasos a menos que, trabajes en ello con disciplina; vuelvo y repito... con mesura y basándote en tus principios iniciales de lograr posicionamiento, lograr ventas, lograr calidad y lógicamente lograr una jerarquía en el mercado de tu nombre; una vanidad indirecta si se la puede llamar así. Una vanidad que te sale por las venas con un poder adquisitivo mayor y un logro de status social que no querrás perder por nada del mundo, pero qué sucederá si ese status te lleva a la quiebra y a la mal utilización de fondos de tu negocio?
No son todos los casos iguales cuando se trata de manejo de emociones, pero entender que el no conocerte a ti mismo y no saber de lo que serás capaz de hacer cuando las cosas toman un curso inesperado durante el emprendimiento, hará que te veas en situaciones con consecuencias negativas.

En conclusión, el manejo de las emociones, la motivación que te llevará a cada acción laboral o personal es algo que debes aprender a manejar, a expresarlas y a direccionarlas, pero sobre todo a trabajarlas es decir, a tomar cartas en el asunto y obtener resultados positivos para que ese emprendimiento siga creciendo con prudencia y sabiduría.

Ma. Isabel Hidalgo

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